El humo que proviene de un incendio, o de los vapores que salen del escape de un coche, no sólo contiene partículas de color gris (que se pueden ver), sino que también posee una gran cantidad de gases invisibles que son altamente perjudiciales para nuestro medio ambiente.
Centrales eléctricas, fábricas, maquinarias y coches "queman” combustibles, por lo tanto, todos son productores de gases contaminantes. Algunos de estos gases (en especial los óxidos de nitrógeno y el dióxido de azufre) reaccionan al contacto con el aire y producen unas pequeñas gotitas de agua en las nubes compuestas de ácidos sulfúrico y nítrico. La lluvia que producen estas nubes que contienen pequeñas partículas de acido se conoce con el nombre de "lluvia ácida".
Para determinar la acides de un liquido se utiliza una escala llamada pH. Esta varia de 0 a 14, siendo 0 el mas acido y 14 el mas alcalino (contrario al acido). Se denomina que 7 es un pH neutro, es decir ni acido ni alcalino.
La lluvia siempre es ligeramente ácida, ya que se mezcla con óxidos de forma natural en el aire. La lluvia que se produce en lugares sin contaminación tiene un valor de pH de entre 5 y 6. Cuando el aire se vuelve más contaminado con los óxidos de nitrógeno y dióxido de azufre la acidez puede aumentar a un valor pH de 3 (1). La lluvia acida con mayor acides registrada llega a un valor pH de 2, entonces, ¿porque preocuparnos de algo que no puede hacernos daño?
Efectos en el medio ambiente
La lluvia ácida causa multitud de efectos nocivos tanto sobre los ecosistemas como sobre los materiales. Al aumentar la acidez de las aguas de ríos y lagos, produce trastornos importantes en la vida acuática. Algunas de las especies de plantas y animales están en mejores condiciones para sobrevivir en la acidez del agua que otras. Ejemplos de estos animales son los animales de agua dulce que son mas afectados por la acidificación.
Al aumentar la acidez de los suelos, origina cambios en la composición de los mismos, produciéndose la lixiviación de importantes nutrientes para las plantas, tales como el calcio, y infiltrando metales tóxicos, tales como el cadmio, níquel, manganeso, plomo, mercurio, que de esta forma se introducen también en las corrientes de agua.
La vegetación expuesta directamente a la lluvia ácida sufre no sólo las consecuencias del deterioro del suelo, sino también un daño directo que puede llegar a ocasionar incluso la muerte de muchas especies.
La lluvia ácida también puede llegar a dañar la salud de los seres humanos.
La lluvia ácida y otros tipos de precipitación ácida como neblina, nieve, etc. han llamado recientemente la atención pública como problemas específicos de contaminación atmosférica secundaria; sin embargo, la magnitud potencial de sus efectos es tal, que cada vez se le dedican más y más estudios y reuniones, tanto científicas como políticas ya que en la actualidad hay datos que indican que la lluvia es en promedio 100 veces más ácida que hace 200 años.
Medidas de prevención
- Reducir las emisiones: La quema de combustibles fósiles sigue siendo una de las formas más baratas para producir electricidad, por lo tanto hay que generar nuevos desarrollos utilizando energías alternativas no contaminantes.
- Seguir avanzando en la producción de convertidores catalíticos para automóviles que eliminen sustancias químicas peligrosas en los gases de escape.
- Buscar fuentes alternativas de energía: Es necesario que los gobiernos inviertan dinero en la investigación de diferentes formas de producir energía.
- La conservación de los recursos: Aumentar las subvenciones del transporte público por el gobierno para alentar a la gente a utilizar el transporte público en vez de viajar en coche.
- Ampliación del sistema de transporte eléctrico.
- Impulsar el uso de gas natural en diversas industrias.

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